La Vida Sin La Ley

Una Introduccion al Anarquismo


PDF virtual
PDF para la impresora

Este documento radical ha sido traducido con orgullo por Camarada P.M.A Vazquez, también conocido por su seudónimo “Columbus Bull”

“Quiero la libertad, el derecho a la auto-expresión, el derecho de todo el mundo a las cosas hermosas, radiante.”
—Emma Goldman, 1931

Un anarquista es alguien que rechaza la dominación de una persona o clase de personas sobre otra. El anarquismo es un término general muy amplio para un grupo de filosofías políticas que se basan en la idea de que podemos vivir como anarquistas. Nosotros los anarquistas queremos un mundo sin naciones, gobiernos, capitalismo, racismo, sexismo, homofobia … sin ninguno de los numerosos y interconnectados sistemas de dominación que el mundo soporta el peso en estos dias.

No hay una única expresión perfecta del anarquismo, porque el anarquismo es una telaraña de ideas en lugar de una sola filosofía dogmática. Y lo preferimos de esa manera.

El Mundo De Hoy

“Estás obligado a fingir respeto por las personas y las instituciones que crees absurdas. Tu vives conectado de manera cobarde a las convenciones morales y sociales que desprecias, condenas y sabes que no tienen nigun fundamento. Es esa contradicción permanente entre tus ideas y deseos y todas las formalidades muertas y vanas pretensiones de tu civilización que te hace triste, turbado y desequilibrado. En ese intolerable conflicto pierdes todo gozo de vida y todo sentimiento de personalidad, porque en cada momento suprimen y refrenan y controlan la libertad de tus poderes. Esa es la herida envenenada y mortal del mundo civilizado.”
—Octave Mirbeau, 1899

Hay algunos que dicen que el anarquismo no funcionaría, que necesitamos leyes y policías y el capitalismo. Pero decimos que son los sistemas de nuestros dias que no están funcionando.

La industrialización está calentando al planeta hasta el punto de que podría matarnos a todos. En el mejor de los casos, ya hemos creado una de las mayores extinciones masivas de la historia de la Tierra. La deforestación esparce los desiertos en la naturaleza y el racismo sistémico expande los desiertos alimentarios en las ciudades.

Miles de millones de personas pasan de hambre cada día en el mundo entero porque el capitalismo global hace que sea más rentable para la élite de las naciones hambrientas q cultivar para la exportación que podia alimentar a su propia gente. La ciencia ha sido subvertida por las exigencias de la ganancia, y la investigación sólo se financia si explora lo que podría hacer algunos ricos bastardos más ricos. Incluso la clase media está empezando a caer en la ruina, y en esta economía, no quedan muchos que compran el mito de la prosperidad que nos vendieron cuando éramos niños.

Se nos dice que la anarquía no puede funcionar porque las personas son “inherentemente” defectuosas y están motivadas únicamente por el interés propio. De alguna manera hacen el salto ilógico de esta idea a la idea de que por lo tanto necesitamos líderes y gobierno. Pero si no confiamos en que la gente se conduzca ellos mismos, ¿por qué confiamos en ellos lo suficiente para ponerlos a cargo de todo el mundo?

Responsabilidad y Libertad

“Un anarquista es aquel que, eligiendo, acepta la responsabilidad de elegir.”
—Ursula K. Le Guin, 1974

Una forma en que algunos anarquistas les gusta pensar es que el anarquismo es el matrimonio de la responsabilidad y la libertad. En una sociedad estatal, bajo el dominio del gobierno, somos responsables a un sistema de leyes a las que no hemos dado nuestro consentimiento. Se espera que seamos responsables sin que se nos confíe en la libertad. Hay leyes sobre todo: a quién podemos amar, qué líneas imaginarias podemos cruzar, qué podemos poner en nuestro propio cuerpo. No se nos confía en actuar por nuestra propia autoridad, ya cada paso estamos siendo administrados, observados, vigilados y, si salimos de la línea, encarcelados.

El inverso – libertad sin responsabilidad – no es mucho mejor, y forma el mito dominante de la anarquía. El gobierno prospera de esta idea malentendido, la idea de que es sólo la existencia de policías y prisiones que nos impide asesinarnos unos a otros al por mayor. Pero, en realidad, las personas en este mundo que actúan con total libertad y sin responsabilidad son aquellas tan privilegiadas en nuestra sociedad para estar por encima del reproche, como la policía y los ultra ricos. La mayoría de los demás comprendemos que para ser libres debemos responsabilizarnos de aquellos a quienes nos preocupamos y de aquellos a quienes nuestras acciones pueden impedir: nuestras comunidades y familias y amigos.

Anticapitalismo

“El primer hombre que, habiendo cercado a un pedazo de tierra, dijo: “Esto es mío”, y encontró a personas lo suficientemente ingenuas como para creerlo, ese hombre fue el verdadero fundador de la sociedad civil. Cuántos crímenes, guerras y asesinatos, cuántos horrores y desgracias no habrían salvado a la humanidad, tirando de las estacas, o llenando la zanja, y llorando a sus compañeros: Cuidado con escuchar a este impostor; Estás deshecha si alguna vez olvidas que los frutos de la tierra pertenecen a todos nosotros, y la tierra misma a nadie.”
—Jean-Jacques Rousseau, 1754

Hay esta idea, que se ha demostrado a ser falsa al nivel global, que es “bueno” o “saludable” o “más natural” para la mayoría de todos en una sociedad a actuar exclusivamente para beneficio personal. Desde el punto de vista económico, este es el mito central del capitalismo: que todo el mundo trate de conseguir uno sobre todos los demás todo el tiempo, y que si todo el mundo lo hace, la mayoría de la gente gana. Las personas que quieren que crean que el mito son las personas que ganan: las personas que ya controlan todo.

El capitalismo no significa, como se entiende popularmente, un sistema económico en el que las personas trabajan por dinero que pueden intercambiar por bienes o servicios. El capitalismo es, en cambio, un sistema económico en el que la gente puede aprovechar su acceso al capital para extorsionar dinero de otras personas. Es decir, el capitalismo es el sistema por el cual las personas que poseen cosas no tienen que trabajar y todos los demás trabajan. La clase propietaria producen dinero sólo por tener dinero. Ganan dinero de las inversiones, del alquiler de la propiedad, del valor que producen sus empleados. Viven en lujo porque están en el proceso de dominar a todos los que ganan dinero a través del trabajo.

El capitalismo es un sistema adonde una clase de personas domina a otra, y nos oponemos a este sistema. En cambio, sugerimos todo tipo de formas diferentes de organizar nuestras economías. Algunos anarquistas abogan por el comunismo, en el que los medios de producción se mantienen en común por las comunas. Otros favorecen el mutualismo, en el cual los medios de producción son propiedad de individuos o colectivos y el dinero se utiliza, pero el dinero sólo se puede producir a través del trabajo, no a través del capital. Otros todavía presionan por un sistema de economía del regalo, un sistema orgánico en el cual la gente se dan uno al otro libremente y sin la compulsión, compartiendo cuando y qué quisieran con quién quisieran. Hay muchas más ideas que estos además, y la mayoría de los anarquistas creen que cualquier grupo de anarquistas debe ser libre de elegir el sistema que ellos prefieren, siempre y cuando estas ideas se alejen de sistemas demostrablemente opresores como el capitalismo.

Antiestado

“El gobierno es una asociación de hombres que hacen violencia al resto de nosotros.”
—Leo Tolstoy, 1894

Durante los últimos cientos años, la retórica progresiva en las sociedades occidentales ha estado alrededor de qué tipo de gobierno debemos tener. Pero la división de la gente y la geografía en “estados” bajo los cuales son gobernados es en sí misma absurda y dañina. Para un anarquista, preguntar qué tipo de gobierno debemos tener es preguntarse si es mejor ser comido por lobos o leones. Lo que no se pregunta muchisimamente es si en verdad debemos o no ser “gobernados”.

Sin embargo, los anarquistas no son contra la organización. Si algo, pasamos demasiado de nuestro tiempo preocupado por sus complejidades. Nos oponemos al gobierno porque nos oponemos a ser gobernados, no porque nos opongamos a la organización entre nuestros pares para nuestro beneficio mutuo.

Pero esto no quiere decir que lo que queremos es la democracia. En el peor de los casos, como se practica en los Estados Unidos y en otros lugares, tenemos una democracia “representativa” en la que designamos a nuestros gobernantes. En el mejor de los casos, podríamos esperar una democracia “directa” en la que todos podamos votar por las decisiones. Pero una democracia es un gobierno todavía, que se compone de un conjunto de leyes que todo el mundo está obligado a obedecer -como cuando seis lobos y cuatro ovejas se reúnen para planear lo que les gustaría comer para la cena.

Entre nosotros, queremos crear estructuras organizativas que permiten la autonomía total de cada individuo, en la que nadie puede ser obligado a ir con los deseos del grupo. Debido a que no estamos interesados, en general, en estructuras organizativas estáticas con membresía fija y oficial, los anarquistas pueden organizarse orgánicamente. Las personas vienen y van de las organizaciones y las propias organizaciones van y vienen en el tiempo basado en las necesidades de las personas que necesitan uso de ellos. Cuando las estructuras más grandes se consideran útiles o necesarias, varios grupos suelen formar redes, que son estructuras horizontales para difundir ideas e información y para planificar operaciones complejas.

Un Mundo Sin Ley

“¡Qué noble es la ley, en su majestuosa igualdad, que tanto los ricos como los pobres están igualmente prohibidos de orinar en las calles, dormir bajo puentes y robar pan!”
—Anatole France, 1894

“Ninguna gran idea en su principio puede estar dentro de la ley. ¿Cómo puede ser dentro de la ley? La ley es estacionaria. La ley es fija. La ley es una rueda de carro que nos une a todos sin importar las condiciones o el lugar o el tiempo.”
—Emma Goldman, 1917

Alguna gente tiene una tendencia desafortunada a insistir que ustedes no pueden estar contra algo a menos que usted sepa que es lo que apoyas. Rechazamos esa idea. No sentimos que la carga de la prueba recaiga sobre los oprimidos para identificar con qué ellos quisieran reemplazar a su opresor.

Si estoy siendo golpeado por un bate de béisbol, no siento la necesidad de expresar lo que preferiría que fuera golpeado por en su lugar. O, más al punto, la policía nos golpea con bastones y los medios de comunicación insisten en que si queremos dejar de ser golpeados con bastones necesitamos articular exactamente cómo es que nos gustaría ver el crimen y el castigo manejado dentro de una sociedad anarquista.

Pero si bien identificar y destruir los sistemas de dominación es la tarea que tenemos ante nosotros, asi pasamos parte de nuestro tiempo imaginando cómo sería un mundo sin ley. Y de vez en cuando, tenemos la oportunidad de promulgar un mundo semejante durante días o semanas o años en grupos grandes y pequeños y nos hemos tenido una buena cantidad de éxitos.

Un mundo sin ley no es un mundo sin directrices. Nos oponemos a la ley porque la ley es una forma de entender la conducta humana que fue diseñada -y se ha implementado- para el control social en lugar de para el fomento de la justicia. Las leyes están diseñadas para ser oscuras pero rígidas, creando una serie de trampas para aquellos que ya están marginados por la sociedad.

Una ley no es en realidad una herramienta particularmente útil para juzgar el comportamiento humano. Como sugiere la sabiduría popular, las personas buenas no necesitan leyes y las malas personas no las siguen. Las leyes son en blanco y negro, obligando a la gente a obedecer la “letra” de la ley mientras ignorando alegremente el “espíritu”. Y a lo más, porque son forzados a través de la violencia a la menor provocación, polarizan a la sociedad en aquellos que tienen miedo de salir de la línea pero sin saber por qué obedecen y aquellos que desobedecen simplemente por desobedecer. De cualquier manera, obstaculizan la capacidad de las personas para desarrollar sus propios conjuntos de ética personal. No ayudan a las personas a aprender a respetar a las personas por el respeto de las personas.

Las personas que son animadas a actuar socialmente tienden a actuar socialmente, y las personas que son tratadas con empatía, en general, responden asi mismo. Siempre habrá excepciones, por supuesto, pero para tratar con esas personas, las directrices -que siguen siendo mutables a las circunstancias- son una herramienta mucho más útil de lo que la ley nunca será.

Además, muchos anarquistas trabajan hacia lo que se conoce como “justicia transformadora”. Este es el concepto de que, como se sabe que es imposible reparar el daño hecho por el autor de un acto injusto, se puede trabajar para ayudar al autor a asumir la responsabilidad personal de lo que han hecho para evitar que vuelvan a ese comportamiento en el futuro. Una sociedad anarquista, como cualquier otra, todavía se defenderá de aquellos que no pueden o no asumen la responsabilidad de sus acciones, pero esta defensa se hace en nombre de la protección en vez de “castigo” o “venganza”. Aquí, como muchas de nuestras ideas y métodos, la justicia transformativa se practica -y no fue desarrollada- por anarquistas sino por una amplia gama de otros grupos marginados.

Y por supuesto, no vivimos en una sociedad anarquista, libre de la influencia de la cultura de dominación que nos rodea, y cualquier pensamiento que tenemos sobre un mundo sin ley es razonablemente hipotético. Una vez más, nos reservamos el derecho de condenar las atrocidades, como la cultura de la prisión y la policía, sin sentirnos obligados a poner en marcha y implementar alternativas plenamente desarrolladas.

Ayuda Mutua y Solidaridad

“Soy verdaderamente libre sólo cuando todos los seres humanos, hombres y mujeres, son igualmente libres. La libertad de otros hombres, lejos de negar o limitar mi libertad, es, por el contrario, su propia premisa necesaria y su confirmación.”
—Mikhail Bakunin, 1871

La ayuda mutua es una manera elegante de decir “ayudarse unos a otros”, y es una de las principales creencias anarquistas. Creemos que la gente puede interactuar de manera significativa compartiendo recursos libremente, sin coerción. Compartimos porque nos ayuda a nosotros mismos y a todos los que nos rodean a vivir vidas más significativas. Ponemos más significado en la cooperación que la competencia.

La solidaridad es una palabra lujosa para decir “tener el respaldo de los demás”. La solidaridad es la fuerza más poderosa que los oprimidos pueden ejercer sobre sus opresores. Cada vez que vienen para uno de nosotros, actuamos como si vinieran a todos nosotros. La solidaridad puede parecer a mil cosas diferentes. Puede ser cuando alguien aborda a un policía para liberar a otro manifestante, puede ser demostraciones o acciones en los nombres de aquellos voces que han sido silenciadas por el estado. La solidaridad puede ser ofreciendo cuidado de niños para los nuevos padres, puede ser ayuda médica. La solidaridad es cuando mostramos al mundo que ninguno de nosotros está solo, cuando elegimos entrelazar nuestras luchas.

La solidaridad es, de alguna manera, lo contrario de la “caridad”, como se ve en la sociedad de hoy. La caridad es una forma de proporcionar ayuda que refuerza la relación jerárquica entre los grupos. Los ricos que donan dinero a la caridad hacen que la gente pobre dependan aún más de los ricos. Los pobres, sin embargo, organizándose para compartir recursos como iguales, están actuando por solidaridad.

Consentimiento y Consenso

“Quienquiera que ponga su mano sobre mí para gobernarme es un usurpador y tirano, y yo lo declaro mi enemigo.”
—Pierre-Joseph Proudhon, 1849

Dado que los anarquistas estamos comprometidos a hacer sólo cosas con personas que esas personas quieren hacer, utilizamos una serie de métodos para determinar cuáles son esas cosas.

A nivel individual, estamos interesados ​​en prácticas basadas en el consentimiento. Es sorprendente lo poco que la sociedad dominante nos enseña a valorar el consentimiento de los demás. El consentimiento es una manera de descubrir lo que otras personas están interesadas en hacer con usted. Sobre todo, esto sólo significa que uno necesita preguntar a la gente antes de hacer las cosas con ellos. “¿Quieres venir a esta demostración?” “¿Puedo besarte?” “¿Quieres que te toque la espalda?” “¿Puedo ayudarte con eso?” Algunas personas concientemente desarrollan formas que no son verbales de comunicar el consentimiento, pero lo importante es no actuar sin saber si la otra persona está informada de las ramificaciones de una acción, está en un espacio libre para tomar decisiones y es entusiasta.

Una de las herramientas que utilizamos para encontrar el consentimiento en grupos más grandes es el consenso. La mayoría de la toma de decisiones anarquista se construye alrededor de este método. El consenso es una manera de determinar lo que todo el mundo en un grupo se siente cómodo haciendo. “¿Queremos bloquear este edificio?” “¿Queremos firmar el nombre de nuestro grupo en esta carta pública?” “¿Queremos publicar este libro?” Un grupo que respeta la autonomía de cada individuo dentro de él generalmente actúa a través de consenso en alguna forma o otra. Algunas personas confunden que el consenso es básicamente lo mismo que votar, pero donde todos están de acuerdo en vez de una mayoría. Este pensamiento, sin embargo, se sigue construyendo en torno a la votación, que es una forma de toma de decisiones competitiva que no está diseñada para respetar la autonomía de las personas. El consenso, en lugar de ser una manera de convencer a todos a aceptar el mismo plan, es una manera de explorar cuáles son los límites lógicos de un grupo dado. Si todos los miembros de un grupo no pueden ponerse de acuerdo sobre una acción específica, entonces es evidente que debe tener lugar fuera de ese grupo, si es que lo hace. Sin embargo, a diferencia del consentimiento a nivel individual, no siempre ocurre que un grupo que busque consenso necesita que todos estén entusiasmados con la acción dada y que “dejar de lado” a una decisión es un comportamiento común y respetable.

No todos los colectivos y grupos son muy formales en su toma de decisiones por consenso, y muchos grupos tienden a trabajar más en un modelo de “autonomía” en el que se confía en que todo el mundo actúe en nombre del grupo y luego sea responsable ante todos los demás por las acciones Y las decisiones que tomaron en nombre del grupo.

Acción Directa

“Los anarquistas saben que un largo período de educación debe preceder a cualquier gran cambio fundamental en la sociedad, por lo que no creen en la mendicidad del voto, ni en las campañas políticas, sino más bien en el desarrollo de individuos que se piensan en sí mismos.”
—Lucy Parsons, 1890s

Los anarquistas no quieren reformar el sistema político existente, queremos su abolición. En lugar de la defensa política, por la cual podríamos apelar a otros para cambiar nuestras condiciones, generalmente practicamos la acción directa.

La acción directa es un medio por el cual tomamos el control sobre nuestras propias vidas, por medio de las cuales recuperamos la autonomía y la agencia que sistemáticamente nos despojan de los sistemas gubernamentales, por medio de los cuales nos convertimos en individuos auto-pensantes.

En vez de implorar y pedir al gobierno o a las corporaciones que empiecen a proteger los bosques, ponemos nuestros cuerpos entre los árboles y las motosierras, o nos escondemos por la noche y quemamos sus camiones de tala. Ningún sistema basado en la industrialización y el capitalismo va a dar prioridad a los ecosistemas naturales en vez de los beneficios, así que no perderemos nuestro tiempo pidiéndolo bien. En lugar de pedir a los capitalistas que revocen sus políticas comerciales que están destripando a las naciones en desarrollo, nos mostraremos en masa a sus cumbres y evitaremos que los delegados comerciales tengan la oportunidad de planear. En lugar de hacer campaña por el derecho al matrimonio, viviremos nuestras vidas extrañas sin embargo nos sentimos con quien quisiéramos, y nos defenderemos de los intolerantes en vez de pedirle al estado que intervenga.

Prefiguración

“Si tomáis al más ardiente revolucionario, le concediste el poder absoluto, dentro de un año sería peor que el mismo Zar.”
—Mikhail Bakunin

Participamos en la acción directa porque encontramos que los medios y los fines son inseparables. Es muy probable que ninguno de nosotros viva en una sociedad anarquista, pero eso no significa que no podamos actuar como anarquistas ahora. Ser anarquista es por lo menos tanto acerca de las formas en que se relacionan con el mundo y cómo tratan a las personas, como ya que se trata de la utopía fantástica que esperan vivir un día.

A veces llamamos a este entrelazamiento de los medios y a los fines “prefiguración”. Los anarquistas buscan actuar de manera que maximicen la autonomía de otras personas. La mayoría de los marxistas, los comunistas del estado y otras ideologías “revolucionarias” sugieren una vanguardia con la cual tomar el poder. No tenemos ningún interés en tomar el poder para nadie más que nosotros mismos, y nos oponemos a cualquiera que piense que deben gobernarnos, “revolucionarios” o no.

Lo que es más, la prefiguración significa que no soportamos actitudes opresivas en nuestros círculos, porque buscamos un mundo sin comportamientos opresivos.

No significa, sin embargo, que debemos ser no violentos. Si bien creemos que un mundo anarquista responsable sería más pacífico que el mundo que habitamos hoy en día, la mayoría de los anarquistas aceptan que la dominación puede ocasionalmente necesitar ser encontrada con fuerza violenta para detenerla. Nuestro problema no es con la violencia misma, sino con los sistemas de dominación que hacen uso de ella.

Táctica

“Un anarquista es cualquier persona que niega la necesidad y la legitimidad del gobierno; La cuestión de sus métodos para atacarla es ajena a la definición.”
—Benjamin R. Tucker, 1895

Lo mismo que no hay una idea unificada de la economía anarquista, no hay un marco universalmente aceptado para las tácticas anarquistas. Sabemos que creemos en la acción directa, pero ¿qué tipos? Casi cada grupo anarquista o anarquista individual podría responder a esta pregunta de manera diferente.

La táctica anarquista más famosa hasta el momento en el siglo XXI es el bloque negro. El bloque negro es una táctica por la cual oscurecemos nuestras identidades usando ropa negra idéntica y luego participamos en varias acciones directas, generalmente en público. La acción más emblemática es probablemente la de romper las ventanas de bancos, tribunales, cadenas de tiendas y otras instituciones y símbolos de dominación. La segunda acción más conocida de los bloques negros es la de defender las manifestaciones de los ataques de la policía, a menudo usando escudos, banderas reforzadas, y el arma ocasional como astas o piedras lanzadas. La táctica del bloque negro sigue siendo popular hoy porque es eficaz para empoderar a los que participan en ella y, en comparación con otras tácticas, eficaces para mantener a los involucrados a salvo de la represión policial. Esto no significa que todos los anarquistas participen en, o incluso apoyen, la táctica del bloque negro, ni tampoco significa que las personas que participan en los bloques negros tampoco participan en otras tácticas.

Hay muchas, muchas mas tácticas que los anarquistas están activamente comprometidos por alrededor del mundo además de vestirse de negro y tomar las calles. (También, por ejemplo, a veces usamos color cuando tomamos las calles.) Organizamos demostraciones. Organizamos cenas gratis para nosotros y cualquier otra persona que necesite comida. Organizamos los lugares de trabajo en sindicatos y empezamos cooperativas de propiedad de los trabajadores. Trabajamos hacia ciudades diseñadas para satisfacer las necesidades de las personas y el ecosistema en lugar de los deseos de los ricos. Hacemos tortas para tirar en las caras de los políticos para mostrar al mundo que no son intocables. Dirigimos revistas y blogs y escribimos como periodistas. Hechamos las bases de datos de seguridad y la información de fugas al público sobre las formas en que el público está siendo espiado. Contamos historias que heroizan la resistencia a la opresión. Ayudamos a las personas a cruzar las fronteras. Luchamos contra los fascistas en las calles. Hemos sido conocidos por quemar un edificio o dos. Y ha pasado un tiempo, pero tambien hemos matado reyes.

Abogamos abiertamente por lo que se llama una “diversidad de tácticas”, lo que significa que tenemos tanto respeto para aquellos que practican la desobediencia civil no violenta como lo tenemos para los incendiarios, es decir, sólo con el respeto que merecen las acciones individuales con su propio mérito en el momento, el lugar y el contexto social en que fueron utilizados.

Estrategia

“Una estrategia anarquista no es una estrategia sobre cómo crear una sociedad capitalista o estatista menos autoritaria o espectacular. Supone esta idea que no podemos tener una sociedad anarquista mientras el estado o el capitalismo continúan reinando.”
—Aragorn!, 2005

Se han sugerido muchas estrategias más amplias sobre cómo podemos crear una sociedad anarquista, o a lo incluso estrategias de cómo podemos vivir mejor como anarquistas aquí y ahora. Cada uno tiene sus defensores y detractores, pero pocas personas creen que hay un solo camino correcto a tomar hacia la libertad, y todas estas estrategias han en el pasado y seguirán superponiéndose.

La estrategia más famosa es la de la revolución, en la que un levantamiento masivo y razonablemente organizado permite que las clases oprimidas se apoderen de los medios de producción y tomen sus vidas en sus propias manos. Muchos anarquistas siguen siendo escépticos acerca de cómo podríamos ir organizando tal cosa de una manera que no deje simplemente a una clase diferente de personas, un tipo de gobierno anarquista, a cargo. Además, ejemplificada en los recientes levantamientos en Oriente Medio, la revolución no tiene el mejor historial en términos de aumentar la libertad a los del país revolucionario. Muy a menudo, los comunistas del estado o otros grupos autoritarios han tomado el control de la revolución en el último minuto, entrando en el vacío del poder. Esto, dirían muchos anarquistas, no significa que una revolución antiautoritaria sea imposible, sino que se enfrenta a numerosos desafíos.

Una segunda estrategia es la de abogar y participar en las insurrecciones. Las insurrecciones son momentos de libertad y revuelta, que a menudo ocurren en tiempos de crisis. Estas insurrecciones, idealmente, permitirían que las áreas fueran liberadas del control estatal y, si llegasen en creciente fuerza y ​​frecuencia, permitirían una rebelión generalizada que pudiera romper el poder estatal. Se ha argumentado que las insurrecciones no proporcionan un cambio duradero y, a menudo, pueden servir simplemente de excusa para la represión del gobierno, pero las insurrecciones también han desempeñado un modelo importante en numerosas luchas anarquistas.

Una tercera estrategia que los anarquistas han intentado históricamente es el sindicalismo. Este método es un método “obrero” que sugiere destruir la economía estatal capitalista por medio de trabajadores que controlan directamente sus fábricas. Si bien en el pasado, la naturaleza del trabajo moderno y el cambio en los países desarrollados lejos de la fabricación hace que el sindicalismo sea menos popular de lo que ha sido históricamente.

Otra estrategia se refiere a veces como la estrategia de poder dual. Esta es una estrategia de construcción de “contra-infraestructura” a lo largo de líneas anarquistas para satisfacer las necesidades y deseos de la gente mientras que simultáneamente ataca a las instituciones principales que están destruyendo el mundo.

Esta lista claramente no tiene todo incluido. Algunos anarquistas se encuentran principalmente preocupados por estrategias basadas en la descolonización, la educación o la intervención en crisis. Otros estan trabajando duramente para estrategias intrigantes que nunca han sido probados, las ideas que no podemos esperar para probar.

Compromiso Con el Sistema

“El individuo no puede negociar con el Estado. El Estado no reconoce ninguna acuñación sino poder: y emite sus propias monedas.”
—Ursula K Le Guin, 1974

Obviamente, a pesar de nuestros mejores esfuerzos, vivimos en un mundo capitalista y estatista. El anarquismo es aspirativo y optimista, pero no es delirante. Sólo porque no aprobamos la existencia del estado no significa que no entendamos que el estado existe y tiene poder material. No “creemos” en la prisión, pero eso no impide que el estado nos encierre dentro. Cada acción que tomamos, como individuos y como grupos, necesita aceptar la realidad de la situación. Tal vez si fuéramos anarquistas perfectos, destruiríamos nuestros documentos de identidad emitidos por el estado y no tiraríamos de la próxima vez que un policía nos pusiera las luces detrás, pero todos debemos hacer concesiones estratégicas. Del mismo modo, queremos un mundo sin trabajo asalariado, pero esto no nos hace hipócritas cuando trabajamos por el dinero que necesitamos para poder comer.

Historia

“¡Los anarquistas de la España revolucionaria probablemente preferirían que lucharemos nuestras propias luchas hoy en día que dedicar tanto tiempo a discutir las suyas! Los anarquistas españoles eran simplemente gente normal, y hicieron exactamente lo que haremos cuando tengamos la oportunidad.”
—Brigada Curious George, 2004

Los anarquistas están más preocupados por el presente que por el futuro, porque la forma en que vivimos aquí y ahora es más importante que alguna utopía ilusoria. Y estamos más preocupados por el futuro que por el pasado, porque tenemos control sobre el futuro y viviremos en él. Pero tenemos una larga y rica historia, de la que podemos inspirarnos con orgullo y numerosas lecciones.

Mientras que la filosofía anarquista-influenciada se puede encontrar a través y antes de la historia registrada, de ciertos taoístas, estoicos, hindúes, grupos tribales, y otros, era Pierre-Joseph Proudhon que acuñó el término en 1840 y fue el primer autoidentificarse como un anarquista.

Desde entonces, los anarquistas han desempeñado un modelo enorme en las revoluciones, las luchas laborales, los levantamientos y la cultura. En la década de 1880, los anarquistas que luchaban contra el trabajo asalariado en los Estados Unidos se vieron envueltos en la lucha por el trabajo de ocho horas. Después de una serie de derechos laborales que culminaron en una pelea en Haymarket Square, en Chicago, ocho anarquistas fueron sometidos a juicio de manera explícita por ser anarquistas. Cuatro fueron ahorcados y uno se suicidó en la cárcel como resultado. Su martirio cambió la historia laboral en los Estados Unidos, se ganó la lucha de ocho horas de trabajo y el anarquismo siguió siendo una voz fuerte en el movimiento obrero.

En el cambio de siglo, matamos reyes y otros jefes de estado, ganando siempre una reputación como lanzadores de bomba y asesinos que algunos de nosotros usamos con orgullo y otros preferirían olvidar.

Luchamos por la revolución en Rusia durante décadas, sólo para ser traicionados cuando los bolcheviques se dieron la vuelta y nos asesinaron en 1917. Durante tres años, de 1918 a 1921, siete millones de ucranianos vivieron como anarquistas hasta que el ejército bolchevique traicionó una alianza y nos conquistó mientras estábamos ocupados combatiendo ejércitos contratados por los capitalistas.

Tuvimos otros tres años eventuosos de 1936 a 1939, cuando los sindicatos revolucionarios tomaron el control de Cataluña, una región en España, durante la Revolución Española. Una vez más, mientras los anarquistas estaban ocupados luchando contra una invasión de la derecha politica, el partido comunista, controlado por los bolcheviques, abrió fuego sobre nosotros y el país cayó en manos de los fascistas.

Los anarquistas estaban muy involucrados en la independencia de Corea del dominio colonial japonés y la lucha laboral en América del Sur. Estuvimos involucrados en la Revolución Mexicana. Organizamos vagabundos con armas en los Estados Unidos y robamos bancos en Francia. Y hemos estado involucrados en numerosos movimientos artísticos, literarios y musicales, desde la participación de André Breton en el surrealismo hasta la influencia de Crass en el punk.

Pero no podemos dejarnos sentir el peso del pasado. Tenemos nuestra propia historia que construir.

Presente

“El anarquismo no es un concepto que pueda encerrarse en una palabra como una lápida funeraria. No es una teoría política. Es una manera de concebir la vida, y la vida, joven o vieja como somos, ancianos o niños, no es algo definitivo: es una estaca que debemos jugar día tras día.”
—Alfredo M. Bonanno, 1998

En los últimos quince años, el anarquismo ha sido, como un movimiento, en el ascenso. En primer lugar, con las manifestaciones antiglobalización a la vuelta del milenio, ahora con el surgimiento de disturbios y movimientos antiausteridad en todo el mundo, la gente empieza a rechazar el autoritarismo. Es algo que tiene sentido: el capitalismo está destruyendo todo rápidamente y no olvidaremos pronto qué pesadilla han hecho los autoritarios de la revolución, ya sean fascistas de derecha o estalinistas de izquierda.

Vamos a Decir Que Deseas Unirse Con Nosotros

“En una sociedad que ha destruido toda aventura, la única aventura que queda es destruir esa sociedad.”
—Graffiti francés anónimo, 1968

El anarquismo no es un club social. Incluso como una ideología política, somos más como una anti-ideología que somos una con un conjunto estricto de reglas. Así que no hay formularios de membresía para enviar por correo y no hay cargos. Hay grupos anarquistas, en todo el mundo, trabajando en cualquier número de problemas que puedan interesarle, desde la ecología a la justicia social, y muchos de esos grupos le permitirán unirse o al menos participar en sus acciones.

Pero también puede simplemente, bueno, hacerlo. Encuentre un grupo de personas con ideas afines y obtenga lo mismo. Organice a todos los jardineros en su vecindario para compartir productos de forma gratuita o organizarse contra una multinacional como Walmart que se trata de moverse a la ciudad. Ocupes un edificio y vaya a robar electricidad para lanzar espectáculos y recaudar dinero para prisioneros anarquistas. Ataquen símbolos del poder. Difundir información. Actúe de la manera en que se sienta obligado a actuar.

Pero lo más importante de ser anarquista es: tratar a otras personas con respeto, como maestros de sus propias vidas; Y tomar el control de su vida, apropiándose de la libertad, pero siendo responsable de sí mismo y de los que se preocupan.

Como advertencia, hay depredadores en el movimiento anarquista. Los agentes del Estado se infiltran en nuestro movimiento y hacen todo lo posible para destruirlo. Ellos atacan a las nuevas personas en particular, estableciéndolas para quebrar la ley y luego enviarlos a prisión por años o décadas. No cometes crímenes con alguien que no has conocido por muchos años. Nunca deje que nadie le convenza de que si “realmente le importaba” el anarquismo o alguna otra causa que tomaría alguna acción peligrosa. Lea sobre lo que le pasó a Eric McDavid, David McKay, y el Cleveland 4.

Y incluso si estás actuando solo o con tus amigos más cercanos desde la infancia, piensa cuidadosamente y con madurez en las ramificaciones de cualquier acción ilegal que puedas tomar. Si bien no podemos dejarnos paralizares por el miedo, tenemos que recordar que ciertos tipos de acciones serán tratadas muy muy en serio por las autoridades y mucho más bueno se puede hacer desde fuera de la prisión que desde dentro.

Pero aparte de eso, bienvenido. Te necesitamos. El mundo te necesita. Juntos podemos hacer algunas cosas.

Lecturas Adicionales

“La gente a veces preguntan qué tipo de gobierno es más adecuado para un artista a vivir bajo. A esta pregunta sólo hay una respuesta. La forma de gobierno que es más adecuada para el artista no es absolutamente ningún gobierno.”
—Oscar Wilde, 1891

Algunos anarquistas históricos y maravillosos para investigar por diversión incluyen: Emma Goldman, Pedro Kropotkin, Mijaíl Bakunin, , Nicola Sacco y Bartolomeo Vanzetti, Ricardo Flores Magón, Jules Bonnot, Maria Nikiforova, Néstor Majnó, Noe Itō, Severino Di Giovanni, Renzo Novatore,
Voltairine de Cleyre, Louise Michel, and Francisco Ferrer.

Ficción Sugerido

Películas Sugeridas

“Vamos a heredar la tierra. No hay la menor duda sobre eso. La burguesía puede arruinar e incendiar su propio mundo antes de que finalmente concluya esta etapa de la historia. No estamos asustados por la destrucción. Nosotros quienes aramos las praderas y construimos las ciudades podemos construirlas otra vez, sino mejor la próxima vez. Llevamos un mundo nuevo, aquí en nuestros corazones. Ése mundo está creciendo en este minuto.”
—Buenaventura Durruti, 1936

Leave a Reply

Your email address will not be published. Required fields are marked *